Voces desde el dolor de la guerra de Ucrania: “Vi a mi padre sacar a mi madre de entre los escombros”
La guerra deja enormes agujeros negros. Algunos, como el dolor, son insondables. Otros son terriblemente concretos, se pueden ver y permanecen en la retina. Así sucedió con aquel misil ruso que abrió un cráter e hizo saltar por los aires parte del teatro de Mariupol, usado como refugio en la franja oriental de Ucrania, el 16 de marzo de 2022, cuando la guerra apenas llevaba en marcha tres semanas. Un puñado de fotografías de aquella fecha sugerían que algo terrible había ocurrido. La propaganda de Moscú sembró las dudas. Poco se supo de las víctimas en varios días. Pero Yulia Moroz, de 48 años, estaba dentro del teatro y vivió para contar cómo cambió su vida para siempre. “No olvidaré nunca el sonido de los misiles y los aviones”, dice.