De fiscal más votado de España al banquillo del Supremo
El Tribunal Supremo vivirá este lunes una de las escenas más extrañas desde que la Constitución de Cádiz lo creó en 1812. En el banquillo de los acusados se sentará un hombre ataviado con la misma toga judicial que los siete magistrados que lo van a juzgar. Una estampa tan anómala como el proceso que ha llevado hasta allí a Álvaro García Ortiz. La sexta autoridad en la jerarquía del Estado se enfrenta a una petición de seis años de cárcel por iniciativa de un comisionista que se enriqueció con la pandemia y defraudó 350.000 euros a Hacienda. Uno de los procesos más controvertidos de la democracia española, tan jaleado por la derecha judicial, política y mediática como duramente cuestionado por reputados juristas.