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El régimen cubano endurece el control sobre las cuentas en dólares y profundiza la grave crisis que atraviesa la isla

La dictadura de Miguel Díaz-Canel ha comunicado a las empresas extranjeras que no podrán extraer ni transferir al exterior las divisas depositadas en bancos del país, extendiendo así las restricciones financieras a todas las compañías foráneas en medio de una profunda crisis económica, según confirmaron fuentes empresariales y diplomáticas a la agencia EFE. Esta decisión afecta directamente la operatividad de la inversión extranjera y ha generado inquietud entre el sector empresarial internacional y el cuerpo diplomático acreditado en La Habana.

De acuerdo con EFE, la nueva disposición impide a las empresas extranjeras retirar o transferir fuera de Cuba los fondos en divisas que ya tienen depositados en bancos locales. Como alternativa, las autoridades del régimen castrista han ofrecido la apertura de un nuevo tipo de cuentas bancarias denominadas “reales”, que solo pueden alimentarse con divisas provenientes del extranjero. Estas cuentas permiten, en principio, realizar transferencias al exterior y retiros de efectivo, aunque su funcionamiento también presenta limitaciones. La medida generaliza un modelo que el gobierno cubano había comenzado a aplicar de forma experimental a principios de año y constituye un reconocimiento tácito del “corralito” financiero que afecta al país desde hace meses.

La extensión de las restricciones ha generado preocupación entre las empresas extranjeras y las representaciones diplomáticas. EFE informa que la Cancillería cubana convocó al cuerpo diplomático para comunicarles un mecanismo similar, aunque sin exigir la apertura de cuentas “reales”. Se les explicó que próximamente se establecerá una fecha a partir de la cual solo las divisas ingresadas desde el exterior podrán ser retiradas o transferidas fuera del país, mientras que la disponibilidad de los fondos previos no está garantizada.

Empresas extranjeras consultadas por la agencia española han señalado que la falta de liquidez del sistema bancario estatal y las graves distorsiones en la tasa de cambio —que obliga a operar a 24 pesos por dólar cuando el mercado informal cotiza el billete verde en torno a los 450— dificultan gravemente sus operaciones. Además, la medida se suma a la obligación impuesta meses atrás de pagar en dólares tanto los alquileres de inmuebles estatales como los salarios de empleados cubanos, que se abonan a través de una empleadora estatal que cobra una comisión.