La llamada entre Atocha y el Alvia tras el accidente: “Tengo sangre en la cabeza, voy a intentar hablar con el maquinista”
El primer accidente mortal en 33 años de historia de la alta velocidad española, la joya de la corona de la modernización del país desde su inauguración en 1992, sucedió sin que casi nadie, salvo las propias víctimas, se enterara de nada en un primer momento. Ni siquiera el propio maquinista del tren que originó la catástrofe, el Iryo camino de Madrid que descarriló y provocó la mortal salida de la vía a 205 kilómetros por hora del Alvia que iba a Huelva, se enteró de que había habido una colisión de su convoy con otro que venía de frente.