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La policía desata una campaña de acoso contra los activistas que protegen a los migrantes en Estados Unidos

A las 9.30 de la mañana del 7 de enero, Renee Good, de 37 años, poeta y madre de tres hijos, murió tras recibir varios disparos de un oficial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Good, ciudadana estadounidense, que participaba en las protestas contra un operativo de la policía migratoria en Minneapolis, estaba al volante de su coche y comenzaba a arrancar cuando el agente disparó contra el parabrisas y luego a quemarropa por la ventanilla, hasta matarla. Semanas después, su muerte sigue presente en las redes de activistas que, por todo el país, se han ido organizando para vigilar y documentar las redadas del ICE.

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