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Madrid también recuerda a las víctimas del accidente de tren en la misa paralela de Ayuso

La nave central de La Almudena estaba llena y algunos curiosos se asomaban por las puertas laterales. El olor a incienso inundaba la catedral y las beatas y los cofrades llenaban las primeras bancas cuando el arzobispo de Madrid, José Cobo, un cardenal nombrado en su día por el Papa Francisco, se cuestionó dónde estaba Dios el domingo 18 de enero, cuando un accidente de tren le costó la vida a 45 personas:“Surge esa pregunta inevitable, pero Dios no es el causante del mal ni de la muerte. Dios no desea la destrucción ni se complace en el sufrimiento humano. El milagro que experimentamos es que Él se queda y lo atraviesa sufriéndolo, pasando por aquellos vagones, ayudando, llorando, sosteniendo”.

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