La grandiosidad de Djokovic descabalga a Sinner del Open de Australia
¿Pero qué necesidad?, dirán algunos. Muy simple: por esto.
RÉCORD DE ‘ACES’… PARA NADA
A veces inexplicable, el tenis brindó un episodio traducido en una paradoja. Sinner dominó en todos los apartados estadísticos a Djokovic y en la cifra total de puntos. Sin embargo, perdió. No lo hacía sobre superficie dura desde el 1 de octubre, en la final de Pekín ante Alcaraz.
El de San Cándido se marchó con muy mal sabor de boca. Aparte de que perderá la hegemonía en un territorio que había hecho suyo, no pudo sacar rédito a los 27 aces que firmó al final, su récord personal. En los octavos, con 19 frente a Luciano Darderi, había registrado antes su máximo.
Djokovic se salió con la suya y hasta ahora, todo le ha ido de cara. Si en los octavos no tuvo la necesidad de pisar la pista, por la renuncia por lesión de Jakub Mensik, en los cuartos de final los aductores traicionaron a Lorenzo Musetti cuando este había atado los dos primeros sets.
Nole calificó la victoria como “la más importante de los últimos años”, por “las circunstancias” y por ser contra Sinner; hasta el punto de afirmar que “equivale a ganar un Grand Slam”. Al día siguiente no se ejercitará y tratará de “aprovechar cada hora para recuperar”.
El éxtasis del serbio puso el broche a una tarde de alta intensidad emocional. También muy larga. Las 9h 36m de duración de las dos semifinales las convirtieron en las terceras más largas en lo que va de siglo, superadas solo por las de Wimbledon 2018 (11h 51m) y Australia 2012 (8h 32m).