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Carlos Alcaraz voltea a Zverev entre calambres y alcanza su primera final en el Open de Australia

Vencedor y, por tanto, finalista por primera vez del Open de Australia, Carlos Alcaraz señala con el dedo a la muchedumbre que abarrota la Rod Laver Arena de Melbourne, testigo otra vez de algo cercano a lo inverosímil. 15.000 personas se echan las manos a la cabeza. ¿Lo ha hecho? Efectivamente, lo ha hecho. Pero, ¿cómo demonios?, le pregunta en la entrevista Jim Courier. “Believing. Believing all the time”, responde feliz el número uno, simplificando. Como si fuera tan sencillo, tan fácil. En el fondo, al murciano, todavía un chico, no le falta razón: creer y más creer. Al parecer, el tenis (y tantas cosas) iba de eso.

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COMO ALONSO, A UN RITMO FRENÉTICO

Alcaraz fue felicitado por Djokovic en el vestuario cuando el serbio (38 años) se disponía a salir a la pista central para competir en la segunda semifinal. Antes, el murciano hizo un guiño a Fernando Alonso para festejar la victoria, con la postura de la grulla que emuló el piloto en Suzuka (2006).

El líder del circuito disputará su octava final de un grande, con un balance de 6-1. Tan solo perdió una, el año pasado sobre la hierba de Wimbledon. A un ritmo frenético desde que accediera al circuito, ya es uno de los 12 jugadores que han jugado las cuatro grandes finales.

En ese club figuraban ya Rod Laver, Ken Rosewall, Stefan Edberg, Ivan Lendl, Jim Courier, Andre Agassi, Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic, Andy Murray y Jannik Sinner. De todos ellos, el tenista murciano (22 y 272 días) es el más joven en conseguirlo.

Alcaraz ha encadenado cuatro finales en los majors —todas las dirimidas desde Roland Garros— y es el quinto representante español que logra avanzar hasta el broche del torneo oceánico. Antes lo hicieron Joan Gisbert, Andrés Gimeno, Carlos Moyà y, en seis ocasiones, Nadal.