El PSOE pierde la paciencia con González y lanza a los ministros en tromba a desautorizarlo
No era la primera vez que Felipe González deslizaba que si Pedro Sánchez es el candidato, no votará al PSOE y escogerá una papeleta en blanco. Pero la repercusión de sus palabras del pasado martes en el Ateneo de Madrid y la reiteración de sus amargas amonestaciones a la actual línea política, en un momento en que los socialistas aparecen especialmente debilitados, ha hecho perder la paciencia a quienes llevan las riendas de la organización. Hasta ahora, los partidarios de Sánchez y los miembros del Gobierno modulaban la réplica a quien podría considerarse su moderno padre fundador, el artífice del PSOE contemporáneo y de su renacimiento tras la dictadura. Los antiguos remilgos con el expresidente se han esfumado y varias voces del Gobierno se han lanzado en tromba contra él. El miedo a matar al padre parece haber desaparecido en la cúpula socialista.