Noticas

Morir en la quinta planta del Gregorio Marañón: “Aquí me dan paz y amor”

Cuando a Javier del Río le preguntan a qué se ha dedicado en la vida, no responde con un oficio. “A vivir”, dice. “A vivir todo el rato, todo el rato muy fuerte”. Después vienen los trabajos, los viajes, los cambios de rumbo: estudió cámara de televisión y reporterismo gráfico, grabó partidos de fútbol y conciertos, se fue a Inglaterra, luego a Australia con tres amigos y una furgoneta, pasó temporadas en Ibiza, se rapó las rastas para que le dejaran trabajar como profesor de golf en un campo de Murcia y acabó viviendo de ese deporte en Madrid.

Seguir leyendo