Noticas

Los menores que no querían su traslado a la Península: “Ya tenía media vida hecha en Tenerife”

“Dije que no quería ir a la Península, que yo tenía amigos y familia de confianza en Canarias y también que estaba estudiando y me faltaban dos meses para acabar el ciclo formativo de Electricidad. Lo escribí en un papel y lo firmé”, explica Saliou, resolutivo, por teléfono. El muchacho tiene 17 años y es de Senegal, pero le llaman El Canario, por el acento isleño que se le pegó bien pronto. En medio de la marabunta política por la reubicación de los chiquillos migrantes que saturaban los centros de Canarias, Ceuta y Melilla y debían ser trasladados a otras comunidades, muchos de esos muchachos levantaron la voz. Generalmente, los recién llegados a esas plazas lo primero que preguntan es cómo se llega a “España”, es decir, a la Península, pero no siempre. Algunos, como Saliou, han quedado atrapados en las redes solidarias de familias que no les han dejado caer, que los sacan de excursión con sus hijos los fines de semana, los invitan a comer y les ayudan a sortear las mil trabas burocráticas con las que han peleado para encontrar un hueco en su nueva patria. Ya hablan con acento.

Seguir leyendo