Adamuz se esfuerza en recuperar su normalidad: “El accidente ha hecho mucha mella en todos”
A las diez de la mañana del viernes, un tractor cargado de aceitunas llega a la cooperativa Nuestra madre del sol, en Adamuz (Córdoba, 4.100 habitantes). En pocos minutos lo hace otro y, poco después, uno más. La actividad es intensa en las instalaciones, que afronta el final de una potente campaña olivarera que arrancó en noviembre. Es el epicentro y motor económico de la localidad: 900 de sus 1.200 socios son vecinos del pueblo. Días atrás, el enorme espacio por el que ahora pasan los vehículos agrícolas estaba repleto de autobuses, ambulancias y todoterrenos de la Guardia Civil. La mujer respira al ver que a su alrededor todo vuelve a la normalidad. “Ha sido una locura, pero aquí la vida tiene que seguir”, destaca Ana Victoria García, su gerente, de 35 años. Y continúa con su tarea. En Adamuz necesitan respirar, mirar hacia adelante y dejar atrás el mayor dispositivo de emergencias de su historia, que se desactivó el jueves por la tarde tras el hallazgo de las dos últimas víctimas.