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Banco Central dice el oro representó el 31 % de las exportaciones dominicanas en 2025

Las exportaciones de oro continúan desempeñando un papel estratégico en la economía dominicana, al representar aproximadamente el 31 % del total de las exportaciones nacionales al cierre de 2025, de acuerdo con datos del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

La autoridad monetaria explicó que el dinamismo del sector aurífero ha contribuido de manera significativa a la mejora de los términos de intercambio y al fortalecimiento de la cuenta corriente, lo que refuerza la posición externa del país y su atractivo ante los inversionistas internacionales.

Desde una perspectiva global, el BCRD señaló que el dólar estadounidense mantiene su liderazgo como principal activo de reserva internacional, al representar el 56.92 % de la composición por moneda de las reservas mundiales al cierre del tercer trimestre de 2025, lo que confirma su papel predominante dentro del sistema monetario internacional.

Aunque el precio del oro ha registrado aumentos sustanciales en las últimas décadas —superando los US$5,000 por onza troy, con un incremento cercano al 75 % respecto a enero de 2025—, las tenencias de oro en los bancos centrales a nivel mundial se han mantenido relativamente estables, con un promedio cercano a 32,800 toneladas métricas durante los últimos 25 años, reflejando apenas un crecimiento aproximado del 10 % en comparación con el año 2000.

El BCRD subrayó que la evidencia empírica indica que este comportamiento no responde a un proceso generalizado de sustitución del dólar, sino a decisiones puntuales de algunas economías emergentes que buscan mitigar vulnerabilidades específicas, como restricciones de acceso a los mercados financieros internacionales, congelamiento de activos externos o una elevada exposición a riesgos geopolíticos.

Asimismo, la entidad recordó que el oro, aunque es un activo de resguardo de valor, no genera flujos de ingresos, presenta alta volatilidad de precios y posee una menor liquidez en comparación con otros instrumentos utilizados para intervenciones cambiarias o el cumplimiento de obligaciones externas. Estas características explican por qué muchos bancos centrales aplican tratamientos contables especiales al metal precioso, con el fin de evitar impactos significativos en sus balances patrimoniales.

“Este enfoque resulta especialmente relevante para economías emergentes, donde la estabilidad patrimonial del banco central es un componente clave de la credibilidad institucional”, precisó el BCRD en un comunicado.

El caso dominicano: impacto real y enfoque estructural

En el caso de la República Dominicana, el Banco Central indicó que los beneficios del aumento del precio del oro se materializan principalmente a través del sector real de la economía, mediante la producción y exportación del mineral. Este desempeño favorece el ingreso de divisas, mejora los términos de intercambio y contribuye al fortalecimiento de los ingresos fiscales.

En ese sentido, la composición de las reservas internacionales responde a criterios estructurales, como la moneda de los pasivos externos, la estructura de las importaciones y la necesidad de contar con activos altamente líquidos para enfrentar choques externos y episodios de volatilidad financiera.

El BCRD enfatizó que estos efectos tienen un impacto directo y persistente sobre la economía nacional, siendo más relevantes que los beneficios marginales que se obtendrían de aumentar la proporción del oro dentro del portafolio de reservas internacionales.

Consideraciones finales

El renovado interés global por el oro se produce en un contexto de fragmentación del sistema monetario internacional y elevada incertidumbre geopolítica. Sin embargo, la evidencia sugiere que el metal precioso cumple un rol complementario y no sustitutivo dentro de las reservas internacionales.

En conclusión, el Banco Central sostiene que los mayores beneficios del oro para la economía dominicana se generan a través de su impacto en las cuentas externas, los términos de intercambio y las finanzas públicas, por lo que el debate debe centrarse en la estabilidad macroeconómica y el crecimiento sostenible de largo plazo, más que en respuestas coyunturales basadas en la acumulación de reservas auríferas.