Castromil, el pueblo entre Ourense y Zamora que arde casi todos los años
“Adiós, te quiero”, “Cuídate, por favor. No hagas tonterías”. Así se despidieron las mujeres y los niños de sus maridos y padres el jueves, como si fueran a una guerra. El fuego llamaba a las puertas de Castromil y desde la Junta de Castilla y León llegó la orden de desalojar, pero un grupo se quedó a defender su pueblo y, durante 48 horas, lo dieron todo en una batalla que ganaron parcialmente. Extenuados, con hambre y con la cara y las manos negras, lograron que el fuego no tocara las casas, aunque todo lo que quedó a su alrededor es el esqueleto de los árboles y un desolador manto negro de tierra quemada.