El Gobierno contesta al duro comunicado de la UCI que ponía en la diana a España: “Blanquear a través del deporte sí es una posición política”
Apenas unas horas después de que la Vuelta ciclista a España se viera obligada a despedir su 90ª edición sin ganador final ni ceremonia de podio por las multitudinarias protestas contra la participación del equipo Israel-Premier Tech en la carrera, el director de la ronda española, Javier Guillén, daba explicaciones sobre por qué la organización siguió con la celebración de la última etapa a pesar de los múltiples llamamientos a manifestarse y las convocatorias de protestas pro-Palestina a lo largo de todo el recorrido y, muy especialmente, en el centro de la ciudad. Allí, en la Gran Vía, en Atocha, en Neptuno y en Cibeles, los grupos más violentos de entre los 100.000 manifestantes tomaron la calle e hicieron inviable que Jonas Vingegaard, ganador de la Vuelta, gozara del tradicional fin de fiesta por las calles de la capital. Los altercados han desatado toda suerte de reacciones en la política y el deporte. Y han enfrentado directamente a la Unión Ciclista Internacional con el Gobierno de España.