“Cuatro meses después del apocalipsis empezamos a vivir, pero necesitamos saber la verdad”
Pilar Pérez parte a toda velocidad trozos grandes de papel albal. Tiene mucha faena por la tarde y está preparando lo que necesita para cortar, peinar, teñir, hacer mechas… En la peluquería Azabache trabaja ella sola y lo hace todo. Tiene tres espejos estrechos y curvados, unos asientos acolchados, dos lavabos que le regalaron, un mostrador pequeño y negro que le donaron, lacas, champús y cepillos que ha ido comprando y millones de cosas que ha arreglado su marido. Por suerte es un manitas, porque Pili no habría tenido dinero para reparar tanto destrozo.