Dolores, la portera que guardó un Picasso pensando que era un espejo: “Ya no recojo ni un paquete de nadie, así vaya a explotar”
Dolores tiene una preocupación, casi una obsesión que le quita el sueño, y es que su nombre salga limpio. Que nadie la vincule a un intento de engaño y mucho menos a un robo. A ella, lo que realmente le importa es que en Perú nadie piense que quiso robar un Picasso.