La mala gestión del caso de ‘bullying’ en el colegio de Sevilla deriva en ataques a las supuestas agresoras
Las primeras pintadas que aparecieron en los muros del colegio privado concertado Irlandesas de Loreto de Sevilla —pocas horas después de que la Junta de Andalucía confirmara que la dirección no había activado el protocolo antiacoso en el caso de Sandra, la alumna que se quitó la vida tras haber denunciado en dos ocasiones bullying por parte de tres compañeras del centro— eran genéricas. Se dirigían a sus responsables y pedían justicia. Después del fin de semana, a esas advertencias —que se han multiplicado— se han sumado los nombres de esas niñas, todas menores de edad, junto al apelativo “asesinas”. Ese señalamiento también se ha trasladado a otros muros, los de las redes sociales, donde distintos perfiles, todos anónimos, han publicado sus fotos, sus apellidos e incluso las direcciones. La Fiscalía de Menores, que ha abierto un expediente de reforma sobre las presuntas implicadas, aún no ha recibido el informe policial con su identificación; en las paredes de su centro y en el ciberespacio, ya han sido condenadas.