La presencia del Rey salva la solemnidad en una apertura del año judicial marcada por la tensión
El acto de apertura del año judicial ha discurrido en el salón de plenos del Tribunal Supremo en un clima de fuerte tensión contenida tras la presión del sector conservador de la judicatura y la fiscalía y del propio líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, para dejar fuera de la ceremonia al fiscal general del Estado y al Gobierno. El hecho de que se celebrara bajo la presidencia del Rey ha sido clave para evitar que la polémica sobre la presencia e intervención de Álvaro García Ortiz se reprodujera en público. El conflicto, en todo caso, no está cerrado. Se salvó el perfil institucional del acto, pero los propios discursos de la presidenta del Supremo, Isabel Perelló, y del fiscal general, reflejaron el ambiente de discordia en el seno del poder judicial y entre poderes del Estado.