Lecciones para después del gran apagón
Un aburrido lunes de abril se puede empezar a bordo de un tren de alta velocidad preguntándole a una aplicación de inteligencia artificial qué temperatura va a hacer al llegar y en qué restaurante cenar esta noche, y acabar derrumbado en el sofá, a la luz de las velas, escuchando una radio a pilas tras una larga caminata en la que una moneda olvidada en la cartera sirva para aliviar la sed con una botella de agua.