Los investigadores analizan el sistema de seguridad LZB para hallar el punto exacto del descarrilamiento del tren
El trabajo de campo ha terminado. Los técnicos, tanto de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) como de la Guardia Civil, han abandonado Adamuz, la localidad cordobesa donde se produjo el accidente de trenes que ha dejado 45 muertos. Y, según apuntan fuentes de la investigación, ya se trabaja en el análisis de todo el material extraído; y una de las claves será el sistema seguridad y control del tráfico LZB, que transmite al tren información sobre la velocidad a la que puede circular, la distancia y las condiciones de la vía. Este es capaz por sí mismo de ordenar un frenado automático de emergencia. Aunque, en el caso del Alvia de Renfe, la rapidez de la colisión con el Iryo, que descarriló e invadió su trayectoria, lo hizo absolutamente ineficaz. Aun así, el registro que dejó el Iryo debe dar información precisa sobre el punto en el que se produjo la salida de vía.