Los obispos que plantan cara a Vox: de señalar a sus miembros como “herederos ideológicos” del franquismo a llamar “xenófobo” a Abascal
Santiago Abascal se ha topado con una muralla demasiado ancha y sólida como para causarle tan siquiera un solo arañazo: la Iglesia católica española. Desde el pasado agosto, el líder de Vox fue el primero en agitar el avispero clerical cuando criticó a los obispos por apoyar a la comunidad musulmana de Jumilla y defender la acogida de los migrantes en situación irregular, entre otros reproches a la postura de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ante diversos temas sociales. La respuesta de una parte de los prelados, acostumbrados a refugiarse en el silencio, no tardó en llegar. “Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano”, dijo en Catalunya Ràdio Joan Planellas, arzobispo y líder de los obispos catalanes.
Sebastià Taltavull, obispo de Mallorca
El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, fue una de las voces más críticas contra Vox tras la aprobación del plan del Gobierno para poner en marcha la regularización de inmigrantes. «Me ha repugnado siempre que haya cristianos con esa actitud, que van en contra de los más pobres y necesitados», dijo el 18 de este enero en una entrevista en EFE, donde añadió: «Decir que no podemos acoger a esta gente porque son delincuentes es hacer un juicio de valor que no se corresponde con la realidad».
Fue duramente criticado por el partido ultra. “Que los acoja en su palacio”, contestó en redes Jorge Campos, diputado por Baleares en el Congreso.
Joan Planellas, arzobispo y presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense
El líder de los obispos catalanes, Joan Planellas, también fue de los primeros en embestir contra las declaraciones de Abascal por la polémica en Jumilla. Lo hizo en una entrevista radiofónica donde insistió en que no hay cabida para vincular el catolicismo con la xenofobia. “Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano. Y me parece que debe decirse con toda la contundencia”, opinó. Planellas también definió como “una trampa” la voluntad del partido de extrema derecha de erigirse como defensor de la fe católica: “Es una trampa, y esto se tiene que tener muy presente. Podríamos decir que pueden usar este filón católico, que son procatólicos, pero en definitiva no lo son”.
Fernando Prado, obispo de San Sebastián
El líder de la iglesia guipuzcoana, Fernando Prado, dedicó una parte de su sermón del pasado 14 de agosto a «la polémica» de los inmigrantes, y pidió a los feligreses que no echasen nunca «gasolina a los fuegos que encienden algunas palabras», sino que fomentasen la acogida y la integración. Del mismo modo, exigió a las autoridades presentes en el templo que no caigan nunca «en la tentación de buscar réditos políticos con la suerte de los pobres, de los más débiles o la suerte de los inmigrantes». «Dios no aceptaría de ningún modo ese modo de proceder que utiliza a los más débiles, y menos aún de quiénes dicen ser cristianos», dijo.
César García Magán, obispo auxiliar de Toledo, secretario General de la CEE
El secretario general de la CEE es uno de los obispos a los que directamente Abascal atacó personalmente por su posición ante la desacralización del Valle de Cuelgamuros o por reprochar a Vox la propuesta que presentó en Castilla y León para que las madres que quisieran abortar escucharan antes el latido fetal. César García Magán no se ha achantado ante el embiste del líder de Vox y desde el púlpito de la catedral de Toledo ha definido al partido ultra como «herederos ideológicos» del franquismo que utiliza las misma proclamas que hace décadas se utilizaron contra la Iglesia y «que jamás se tendrían que volver a oír en la historia de España», especialmente de las bocas de «sedicentes» católicos. «Lamentablemente se vuelven a escuchar eslóganes que en el primer tercio del siglo XX se escucharon furibundos y tremendos contra el Evangelio y contra la Iglesia y las iglesias, que hoy son pronunciados por algunos de los supuestos herederos de los que en aquel primer tercio del siglo XX defendieron la Iglesia», subrayó García Magán, en una eucaristía el verano pasado.
Enrique Benavent, arzobispo de Valencia
El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, acusó el pasado septiembre de “inmoralidad” criminalizar “a una personas por el hecho de pertenecer a un colectivo”. Lo hizo durante el acto de apertura del curso académico de la Universidad Católica de Valencia, de la que Benavent es gran canciller, exigió que se denuncien esas “actividades y comportamientos que, a veces, desde lugares y poderes públicos, se fomentan”, haciendo alusión a partidos como Vox.
Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la CEE
Una de las principales de líneas pastorales del arzobispado de Madrid es el trabajo con migrantes. Tanto que su arzobispo, José Cobo, es una de las caras visibles de la España católica en la lucha por los derechos de los inmigrantes. Por eso fue uno de los primeros en pronunciarse tras las declaraciones de Abascal sobre el apoyo de la CEE a la comunidad musulmana: “Sembrar miedo al diferente es el camino”, escribió en un carta publicada el 12 de agosto (dos días después de los ataques del líder de Vox) en el medio ‘Agenda Pública’, en la que recordaba que la respuesta es la escucha y afrontar los retos a través del trabajo común. En relación al discurso del partido de extrema derecha afirmó que “el fundamentalismo religioso, los populismos políticos, los reduccionismos y la política del miedo conducen a la desfiguración de la religión en la sociedad”.
Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE
La postura del presidente de los obispos, Luis Argüello, ante la inmigración siempre ha estado en las antípodas de Vox: la regularización inmediata del medio millón de inmigrantes en situación irregular que viven en España. La defensa de esta iniciativa -fue él quien hace un año llamó al PP para presionarle para que votará a favor de la tramitación de la ILP que está ahora en el Congreso- le ha llevado a estar en la diana de muchos miembros del partido de ultraderecha, que le han insultado en X cuando escribía sobre el tema.
Argüello, como presidente de los obispos, es uno de los responsables de la nota de prensa en apoyo a la comunidad musulmana de Jumilla, donde se desquitaba de la posición del partido de extrema derecha: «Hacer estas restricciones por motivos religiosos es una discriminación que no puede darse en sociedades democráticas”.
Cabe destacar que la relación entre Argüello y Vox es ambigua. Mientras arremete contra el discurso antiinmigración, apoya personalmente al partido ultra en otras de sus propuestas y acude como invitado eventos, cursos y presentaciones de libros organizados por sus miembros.
Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona.
El arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, hizo alusiones en su homilía del 15 de agosto tanto a los ataques vertidos contra los inmigrantes tras la polémica en Jumilla como a las proposiciones de deportaciones masivas: «Utilizar estos temas como arma política es manosear la vida de pobres y humildes». Roselló parafraseó al difunto papa Francisco y subrayó que «deportar a quienes buscan refugio hiere su dignidad inherente».
Joan-Enric Vives, arzobispo Emérito de Urgell.
El arzobispo emérito de Urgell y antiguo copríncipe de Andorra estaba en el santuario portugués de Fátima la noche del 12 de agosto cuando, delante de miles de peregrinos, aludió durante su sermón a lo sucedido en Jumilla y pidió a los fieles que defendieran «los derechos humanos» de los desplazados y su integración. «Acoger a los migrantes no es una opción política, es una exigencia evangélica», señaló el purpurado.
Francisco Prieto, arzobispo de Compostela.
La figura del apóstol Santiago es utilizada frecuentemente por Vox, especialmente la que lo vincula como héroe legendario en de la ‘Reconquista’ (el mito dice que se apareció en la batalla riojana de Clavijo en 84 para ayudar a los cristianos frente a las tropas musulmanas de Abderramán II). El apelativo de ‘matamoros’ por el que se le conoce al santo y su utilización política no convence al arzobispo de Compostela, Francisco Prieto. En una entrevista el pasado julio con el medio ‘Religión Digital’, preguntado por esto, proponía redescubrir al apóstol con la mirada del encuentro y apartar su imagen guerrera y partidista. “No ideologicemos el Evangelio, no confundamos la teología con la ideología. La fe no es una divisa ideológica. (…) Frente al odio y la violencia verbal, propongamos la ternura y el perdón, aunque nos llamen ingenuos”, contestó.