¿Por qué los migrantes no van a los pueblos? Vivienda, transporte y soledad, los grandes obstáculos
El auge de la ultraderecha en España con su fuerte mensaje xenófobo tiene un reflejo acusado en algunas zonas rurales del interior, donde la presencia de los extranjeros es, sin embargo, escasa o prácticamente nula. ¿Quién va a limpiar en las casas si se les expulsa?, contestaba a Vox la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Ayuso, con un interrogante interesado. Otros no se preguntan por la suciedad doméstica, sino por las posibilidades de empleo y desarrollo de una población que ya representa una quinta parte los residentes en España. Pero mientras los extranjeros sufren el repudio vecinal en algunos barrios de las grandes ciudades, mientras buscan trabajo desesperadamente, en la España rural crecen las ofertas laborales que nadie satisface: faltan electricistas, fontaneros, albañiles, carpinteros y desde luego personal que cuide a los ancianos de una Europa envejecida. ¿Por qué no hay migrantes en los pueblos más pequeños?