Sánchez rediseña un Gobierno más técnico para hacer frente a la guerra y rematar la legislatura
No fue una revolución, una gran crisis como la de 2021, sino más bien un cambio quirúrgico. Sale María Jesús Montero, que tenía dos cargos, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, y la sustituye en el primero uno que ya estaba, Carlos Cuerpo, y otro que era secretario de Estado, la segunda fila del Ejecutivo: Arcadi España, nuevo ministro de Hacienda. Ni fichajes, ni experimentos, ni relevos en los ministerios más quemados. Pero sí una clara renovación de la imagen —Cuerpo y España son caras bastante nuevas— y un mensaje de fondo: Sánchez no se ve como un político de salida, quiere seguir hasta 2027 y dar la batalla para mantenerse en La Moncloa y por eso propone nombres poco conocidos pero con futuro, y con perfil económico en plena guerra de Irán, frente a la otra gran opción para la vicepresidencia primera, Félix Bolaños, que habría lanzado un mensaje político muy diferente, más político y menos novedoso. Sánchez opta por Cuerpo y no por Bolaños para poner todo el foco en la economía y apostar por la calma del ministro de Economía para forzar al PP a hablar de este asunto en el que el Gobierno se mueve mucho más cómodo.