Votar con resignación en la Castilla despoblada: “Yo no tengo duda, pero al final son todos iguales”
Si el cielo de Castilla es alto será porque lo han levantado los políticos de tanto mirarlo. Los dirigentes sustituyen hoy a los campesinos de la cita de Miguel Delibes en estas tierras agrarias donde el sol baña la jornada electoral autonómica, alivio para los partidos porque el frío o la lluvia dejarían muchas papeletas en casa. La despoblación también se ha llevado a esos campesinos que ahora apenas se ven con sus tractores y el éxodo deja casas cerradas y muros derrumbándose. Este escenario de Tierra de Campos, una comarca que comprende Valladolid, Palencia, León y Zamora, se asemeja a la gran parte de la Castilla y León rural, pasto del olvido que bosteza ante las urnas: se acude con pereza y resignación sabiéndose secundarios pero con fidelidad hacia la derecha. El PP, al mando desde 1987, reina, aunque ahora con competencia en su estribor ideológico. Hay zozobra de marca Vox entre el océano del PP.