Carnaval de Salcedo: décima víctima era un estudiante sobresaliente

Edwin de Jesús Arias, de 16 años de edad, la décima víctima mortal del fuego en el carnaval de Salcedo, provincia Hermanas Mirabal, era un estudiante sobresaliente.

El adolescente fallecido cursaba el quinto grado de secundaria en el Colegio Salome Ureña, en Salcedo.

La muerte del menor de edad se registró este viernes en el hospital Infantil Robert Reid Cabral, donde estuvo hospitalizado durante 26 días.

El joven presentaba quemaduras de tercer grado que afectaban el 65 % de su cuerpo.

Edwin de Jesús Arias era el único de los afectados por el incendio que permanecía hospitalizado.

La tragedia ocurrió el pasado domingo 10 de marzo en momentos que el grupo de carnaval llamado Los Toros se preparaba para su espectáculo de salida de su cueva, al encender una caja de fuegos artificiales. Una chispa hizo contacto con los trajes de papel de los macaraos y dejó como resultado 18 personas quemadas, de las cuales han muerto 10.

Demás víctimas

Andriel Leonardo Abreu, de 5 años de edad, era estudiante del nivel inicial.

Yoel Alexander García, de 6 años, también iniciaba sus estudios primarios.

Jean Elvis Jiménez, de 8 años, disfrutaba cada año vestirse con el traje de macarao y ser parte de Los Toros, como se llama la comparsa de la que era parte.

Carlos Jesús Blanco Ovalles, de 12 años, cursaba el sexto de primaria, practicaba deportes y servía a la comunidad, a través de trabajos sociales.

Aquiel de Jesús Diloné, de 11 años, cursaba el quinto curso de primaria.

Ángel Miguel Santos Ovalles, de 13 años, estaba fuera de la escuela mientras se recuperaba de una cirugía a corazón abierto que le habían practicado.

Esteban Hernández, de 14 años, un aficionado de la popular y cultural fiesta de carnaval, cursaba estudios secundarios en el liceo Ramón Arsenio Alba, en Salcedo.

César Polonia, de 15 años, estaba en tercer grado en el liceo científico Doctor Miguel Canela Lázaro, ubicado en las instalaciones de la zona franca de Salcedo.

Adulto

Henry Rosario Ortega, de 53 años, trabajaba y residía en Estados Unidos.