La semana que las celdas se entreabrieron en Venezuela
Y de repente las cárceles se abrieron y una extraña sensación agridulce se extendió por las calles de Venezuela. Por fin la salida de Maduro habÃa dejado un resultado tangible y 86 presos polÃticos volvieron a dormir en casa. Unos padres, conocieron a nietos de hijos que ni siquiera tenÃan novia cuando entraron en prisión, y otros vieron a hijas a punto de terminar una carrera que no habÃan comenzado cuando fueron detenidos. Pero en la Venezuela esquizofrénica de estos dÃas, la alegrÃa de unos contrasta con las lágrimas de otros. Decenas de madres duermen desde hace diez dÃas frente a las prisiones de El Helicoide o El Rodeo con la esperanza de que la próxima vez que se abra la puerta sea su hijo el que aparezca caminando.