Peinado se cuela en el banquete de Xi Jinping
Eran las seis de la tarde en PekÃn cuando la caravana presidencial interrumpÃa el tráfico de las inmediaciones del hotel donde se aloja la delegación española. Es sencillo averiguar que un alto mandatario está en la zona porque las autoridades chinas han armado un gran dispositivo, coches aparatosos y jóvenes militares uniformados en las esquinas, para la seguridad de Pedro Sánchez y su esposa. Begoña Gómez —gabardina beige, gesto sonriente— descendÃa de uno de esos vehÃculos solo unos minutos antes de enterarse de la decisión del juez Juan Carlos Peinado de procesarla por cuatro delitos, uno menos de los que estaba manejando.