Trump, de aliado a rémora: los ultras europeos se alejan de su antiguo socio tras la debacle en las urnas
La fisura venía de atrás, pero ahora ya es brecha. Y profunda. El severo correctivo a los republicanos de Donald Trump en las elecciones de mitad de mandato aleja aún más a la extrema derecha del presidente estadounidense. De activo político que exhibir a su electorado, como tras su victoria frente a Kamala Harris en 2024 y en los primeros compases de su segundo mandato, el magnate ha pasado a ser un lastre, una rémora incómoda. Por su menguante tirón político, incluso entre los suyos: el batacazo en bastiones conservadores como Texas, Kansas o el sur profundo de Misisipi, ha sido de aúpa. Por sus constantes críticas a los europeos, a quienes siempre tiene entre ceja y ceja: ahí están los aranceles indiscriminados. Y porque, como ha quedado patente en la capitulación del húngaro Viktor Orbán y el serbio Aleksandar Vucic, su apoyo explícito, lejos de sumar, resta.