Un progreso hacia el precipicio
Si Noelia Castillo hubiera muerto en octubre de 2022, cuando se arrojó desde un quinto, nadie habrÃa conocido su nombre, habrÃa sido la suicida número 4.228. Pero, aun sin rostro, como parte de una estadÃstica, habrÃamos lamentado su muerte, nos habrÃamos preguntado qué falló, nos habrÃa provocado escalofrÃos recordar que la primera causa de muerte juvenil sea el suicidio, habrÃamos debatido sobre la ineficacia del sistema público a la hora de tratar los problemas de salud mental, habrÃamos reflexionado sobre esta sociedad rota que empuja a los más vulnerables a la desesperación.